humberto rey v

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Se notaria.. lo natural

Casimiro Cienfuegos había sido un estudiante notable aunque melindroso en las aulas universitarias. Al graduarse de abogado su familia con influencias políticas le había facilitado apropiarse  del notariado ( escriba antiguo) de una  pequeña ciudad. Desde entonces sus traviesos  ojitos dejaron de brillar con la legalidad de los códigos para hacerlo con los pesos que caían por montones a sus arcas cada vez más llenas de billetes  y cheques.
Con  dinero y poder quiso volverse un Don Juan Tenorio a su manera, aunque su cara  mostrara  falta de gracia y donosura y sus gestos, un poco felinos,  dejaran ver una ambición desmedida.
 Raquel Galindo, una bella modista que pasaba todos los días por sus predios notariales,  fue el primer blanco en el que hizo diana su Cupido, con tan buena puntería que a los nueve meses ya lloraba un Galindo entre sus brazos al que poco después las normas legales notariales que el mismo enfatizaba le obligaron a apellidarlo Cienfuegos. Por supuesto que sus  finanzas, a pesar del oficio que ejercía se  resintieron. Para colmo de males Raquelita, a la que miraba como su gran conquista le comunicó que se iba con su Cien fueguitos a prender otros fogones, porque estaba enamorada de alguien insignificante,  que le daba  la talla a sus pretensiones, veleidades y caprichos.
Algo se dolió Casimiro después de oírla, pero haciendo honor a su apellido, volvió a prender la mecha del amor y  esta vez la conquista fue Angelita quien por sus cualidades y curvas hacia honor al grupo de querubines y serafines de donde parecía provenir. Vivieron un romance paradisiaco, y con la llegada de los años  el feliz funcionario creía que ahora si todo marchaba sobre rieles porque entre los dos amoríos él había tratado de colocar  prevenciones de salud  para que nada desagradable volviera a empañar la lírica de sus eróticos momentos.
Ángela salida de una corte celestial, llenó  de risas y canciones sus paseos por Europa y entusiasmaron, entre ambos, audiencias regionales con sus narraciones que parecían salidas de Scherezada en las mil y una noches.
 Viajaron en derroche de dineros y caricias hasta los calurosos desiertos africanos en donde de varias formas declararon sus emociones  y robustecieron sus pasiones entre besos llenos de arenas, siempre guiados por hombres con turbantes bereberes.
Pasaron  cinco  años y Casimiro se enamoraba cada vez  más. Le rogó  que se fueran a vivir juntos, para que la rutina pusiera sus huellas sobre los sentimientos fuertes.  Ella quiso en medio de su acaramelamiento darle una emoción fuerte  y se lo manifestó en una fiesta de amigos. ¡Estoy embarazada Casimiro Cienfuegos!  Este heredero  nos dará más calor que el que irradia tu apellido y no habrá rescoldos ni cenizas porque la nueva vida que los dos hicimos nos verá envejecer llenos de caricias y fidelidades.
Casimiro vivió toda la vida al lado de ella y ahora a sus setenta y cinco años él se siente orgulloso de ese hombre que el formó y educó.
 El funcionario sabe que Casimirito no tiene sus genes.  Se hizo la vasectomía poco tiempo después que Raquelita le quitara la mitad de su fortuna gracias a el hijo que esperaba y que se fue con ella.
 Ahora el notario se asegura  para que nadie se confunda y herede su fortuna  su hijo adoptado amado, cuando él  muera, porque la inexorable biología, gústenos o no, solo se hilvana entre genomas y a veces se olvida de Angelitas y cortes celestiales.
Solo usted amable lector puede decidir si este hijo es natural, como despectivamente los llamaban antes, o es no natural como se puede comprobar ahora con una prueba imbatible  del genoma para proporcionarle el respeto que se merece todo niño.     

   

lunes, 24 de agosto de 2015

LA OLA (Poema)

La Ola

Si alguien me acaricia
Que sea como la ola
Con un beso y abrazo
Me  suba en su vaivén.
La que roce mi piel
Imite las  mareas
Cada vez que se mueva  entre mis playas
Sea distinta pero siempre  igual.
Mi vida y  sueños
Son olas son espumas
Sobre un  sin fin azul.
En el barco que pasa
Viajo pleno
En el pez que se escapa
Me repito
Si se calla la mar
Le doy un grito
Y a pesar de tormentas
Siempre hay que soñar y navegar.
Cuando tomo un  camino
Una voz me recuerda
Que llevo adentro un mar
A donde llegan  risas,  por arterias y venas.
Vivo  días y noches
El  baile  de las olas.
Rememoro  que al pez volátil
Le queda un escondrijo
Riomar que lo arrulle
En su vida y destino.
Al final como humano.
Me secaré la sal.
Entre los vericuetos y meandros
Soltaré  mi destino
A la profundidad del mar
Para ser solo restos
De lo que fue
Animal y conciencia
Toda una bella vida!



24-ago-15

viernes, 24 de julio de 2015

Cuentos de Recien Nacidos

.  Había nacido con mucha anticipación el conocimiento humano, de lo que debería haberlo hecho, era  endeble y su respiración a veces daba la impresión de que iba a fallar. Casi siempre  su madre Gea vivía de rodillas en medio de unos interrogantes mucho más grandes  que las capacidades de actuar y pensar que tenía su sietemesino pensador.
Quiso proporcionarle por esta razón  tres madrinas para que lo defendieran  desde los siglos de los siglos. ¿De quién? De los ritos, de los mitos y leyendas.
 Escogió a las tres hermanas Teología, Filosofía y  Ciencia. Desde la prehistoria las dos primeras tomaron a pecho su cometido y fueron capaces de elaborar sus agendas. La Teología produjo  más de seis mil tipos de religiones y paraísos o infiernos,  al agrado de cada una de las civilizaciones donde se asentaron. El paraíso  islamita lleno de huríes hasta los estadios celestiales perdidos,  descritos por Milton y Dante a la vera de la teología judío cristiana. Cada tipo de civilización fueran hindúes, siameses, budistas, rusos o chinos describían sus oníricos deseos edénicos según sus patrones de conducta y costumbres. Los infiernos eran la versión contrapuesta de los paraísos.
La madrina Ciencia parecía de las tres nombradas  la menos capaz de accionar y reaccionar  y siempre se supeditaba a las palabras de las otras dos que muchas veces actuaban de común acuerdo para formar marcos Teo filosóficos con murallas impenetrables a cualquier sugerencia que oliera a inédita y estuviera basada en evidencias.
Era obvio que la especie humana a diferencia de los otros seres vivos, necesitaba a permanencia, la creatividad, el pensar, elucubrar y vivir al mismo tiempo en el pasado, el presente y el futuro. Pero hasta 1500 (después de Cristo) todas las opiniones y teorías de las cosmovisiones eran manejadas  según las conveniencias de lo que se conocía y daba por sentado. La Ciencia permaneció callada con la humildad de la sabiduría mientras sus argumentos no adquirieron la fuerza irrebatible de la experimentación y de las exploraciones de su naturaleza.
La sacralidad o afán de explorar lo desconocido y sus interrogantes se ensanchó cuando el microscopio y telescopio permitieron sumarle concreciones a hechos que antes aun en los libros sagrados solo se podía explorar con los sentidos. Lo demás lo añadían los deseos ocultos de los humanos, por lo general los de sus clases dirigentes y la imaginación que, ante la falta de evidencias, siempre terminaba en mundos metafísicos y esotéricos permitiendo que la astrología, la magia, las leyendas y mitos se volvieran dueños de los humanos para tratar de explicar lo que no tenía evidencias ni constataciones.
La  Ciencia con grandes sacrificios se fue adueñando del conocimiento humano y en el siglo XXI nada se concibe sin su visto bueno aunque siguen arrogantes las otras madrinas, importantes ellas, pero hoy dependientes de las opiniones y conceptos científicos.
 Por ello ya no se habla de creación divina en espacios de tiempo si no de Diseño Inteligente ante las abrumadoras evidencias de la evolución natural en millones de años. Hasta 1859 se daba por sentado eran  menos de 6000 años los que nos separaban del acto creativo. Hoy se conocen los eones que se han necesitado para consolidar la vida. La geología, los fósiles, la genética y la química y física humanas, la astronomía dan evidencias de verdades relativas que reemplazan  con fuerza a las verdades absolutas antes entronizadas por dogmas y que ocasionaron suplicios y muertes para muchos hombres y mujeres antes de la explicación científica de las cosmovisiones.
La madrina Ciencia es hoy por hoy la más poderosa colaboradora del conocimiento humano pero debe tener la humildad para no sentirse omnipotente ante lo sagrado, que  es lo incognito y desconocido hasta ahora inexplicable. Filosofía y Teología deben seguir actuantes pero  deben consultar a Ciencia siempre que vayan a exponer sus tesis para no caer en la mentira o en la inoperancia o en lo mercantil que se siente y huele a distancia.
Hoy manda la parada Ciencia. Acaba de salir de incubadoras que le mantuvieron el calor necesario para que este vibrante y viva. Es posible que mañana vuelva a mandar Teología o Filosofía porque hay evidencias de que estas madrinas se perpetúan pero mientras eso sucede respetemos a Galileo, Newton y Copérnico mientras un Hans Kung y un Francisco papa tratan  de conciliar la idea de  porque estamos aquí y para que morimos!

Quizás el arte y la poesía sean los únicos capaces de mantener unidas, cuerdas y razonables, a esas tres madrinas, quizás el destino del hombre sujeto solo a las ciencia y al lenguaje matemático sean áridas por falta de metáforas, pero lo que si conozco hoy y por siempre es que la vida es bella en medio de sinsabores y preguntas gracias al amor, los valores humanos y la tolerancia entre los distintos mitos ritos y leyendas que nos acercan al otro a quien hoy pretendo comunicarle mis inquietudes para mi sagradas

sábado, 11 de julio de 2015

LA CULTURA HUMANA

En la niñez nos enseñaban que el hombre culto era el erudito u otra acepción de la cultura era la persona que no cometía baladronadas sociales.
Hoy en día entiendo por cultura todos aquellos conocimientos que no se adquieren desde la biología y que están ligados a los imaginarios en el lenguaje y las comunicaciones.
Antes dábamos por sentado que la única cultura posible era la humana pero hoy sabemos que muchos animales tienen sus ambientes culturales en donde expresan sus sentimientos y usan utensilios para sus rutinas vitales.
Cuando por la mañana nos miramos al espejo vemos si estamos alegres o tristes en nuestras caras y gestos. Este acto cultural lo compartimos con los chimpancés y bonobos que también se observan y ríen ante espejos pero la diferencia está en que al mirarnos nosotros pensamos que nos salen ya canas y arrugas y que en un futuro no lejano ya no podremos mirarnos más en ese espejo porque la muerte llegara al igual que llegaron las tempranas canciones de la cuna.
La biología nos da las capacidades y fuerzas para sobrevivir y para reproducirnos igual que se la proporciona a los millones de especies vivientes pero solo en los humanos la cultura es capaz de sobrepasar los mandatos evolutivos y nos envía a los terrenos del simbolismo, de la metáfora de las mentiras y verdades relativas y para algunos como los fundamentalistas,  de las absolutas para adentrarnos en el ámbito humanista sellado con la dignidad humana que nos hace sentirnos como especie privilegiada ya que es la única capaz de soslayar el futuro así sea en formas efímeras y de retrotraer el pasado para que tengamos historia y contemos con ella en la evaluación de nuestro drama y comedia vivencial.
Era fácil buscar la dignidad antes anclada en edenes remotos y suministrada por seres superiores, hoy en día la encontramos en el hecho difícil de contradecir por las evidencias de que somos la única especie viviente capaz de mirar su existencia desde épocas muy tempranas y de proyectarse a un futuro corto pero lleno de satisfacciones, risas y bellezas cotidianas.
La cultura logró la capacidad inmensa de comunicación que podemos gozar hoy y por fin entendemos que aunque nos falta mucho por entender vamos avanzando poco a poco hacia el esclarecimiento de fenómenos que  parecían brotados de la magia y el esoterismo.
Las epidemias hasta que aparecieron los microbios eran atribuidas a fuerzas obscuras o a castigos para los humanos, la vida en su polimorfismo se ha tratado de explicar en forma de leyendas desde la de Gilgamesh hasta lo que ahora se insinúa que puede venir de otras latitudes del Universo, el Big Bang reemplazó con pruebas repetibles a los días necesarios para la creación de la tierra y su polifonía de vida que se narra en los libros sagrados de las religiones.
La cultura en cada rincón de la tierra permitió amalgamar las características locales propias de cada geografía con las cosmovisiones y con los conocimientos, científicos o no, existentes para hacer llevadera la vida personal y comunitaria en las diferentes civilizaciones que irrumpieron sentidas y pensantes en ambientes peculiares de pueblos con lenguajes diferentes.
La cultura emanada de la biología a través del crecimiento del sistema nervioso y de sus órganos de los sentidos fue las que nos dio las ciencias, las religiones, las ideologías, los valores humanos de donde luego surgieron la moral y la ética, el sentido del humor, el arte y el amor y la risa.
Por eso vemos una secuencia en la adquisición de conocimientos. Primero estaba todo lo metafísico para explicar lo que no entendíamos, luego aparecen los poderes humanos con su geografía e historia, intercalados con las artes mitigadoras del duro camino de vivir y al final la ciencia poco a poco llega hasta los rincones olvidados del conocimiento y de los actos vitales  para darnos respuestas, siempre consciente de que su método es la prueba y el error y que el único dogma debe ser no aceptar dogmas ni siquiera de ella cuando de explicar el planeta tierra y la vida se trata.
En este momento se  estima que desde la prehistoria hasta nuestros días  están vivos 1,8 billones de humanos y que se han muerto unos 100 billones de humanos haciendo el  cálculo desde la aparición de los primeros Homo Sapiens hace unos 150000 años. Si uno de esos seres humanos que vivieron hace 50000 años resucitara no dudamos que explicaría los cohetes espaciales, las salas de cirugía, los teléfonos celulares y los hospitales modernos como actos mágicos de potencias desconocidas y mayor seria su asombro si pudiera siquiera imaginar la materia obscura o las energías fuertes y débiles que rigen la materia. Alguien se atrevería hasta llamar todo ello milagros. Pero estos conocimientos son el fruto de un proceso lento y dispendioso que funciona cuando vemos las maravillas logradas en todos los aspectos del bienestar de nuestra especie.
Casi todo lo que tenemos de agradable en la vida tiene su toque cultural sin que olvidemos que sus raíces son eminentemente biológicas y están asentadas en nuestra sagrada ignorancia.
La naturaleza y la cultura son el nicho ecológico de todas las personas humanas y al respetarlas y amarlas  en sus proteiformes manifestaciones estamos colocando en el altar que merece la persona humana y las comunidades sin distingo de razas.
Entre más se permita que la cultura se empape de los métodos de la ciencia es probable que más hermandad, justicia y dignidad se promueva entre los humanos.  


Línea de firma de Microsoft Office...Sábado, 11 de julio de 2015

jueves, 11 de junio de 2015

Medicina de ayer ,de hoy y de mañana

La medicina desde siempre ha estado ligada a los conocimientos prioritarios de los seres humanos.
Es muy probable que las primeras preguntas del homínido que empezó a pensar las resolvieran los múltiples mitos y leyendas sobre la creación como lo hicieron los relatos de Gilgamesh, los  de Adán y Eva y las miles de crónicas que cada comunidad naciente se hacían a cerca de dónde venimos y para dónde vamos.
 Aceptadas las respuestas simples pero esclarecedoras el segundo interés de conocimiento debió centrarse en el afán de supervivencia, reproducción y  en la protección y manejo de enfermedades y de la muerte. En ese instante tuvieron que postularse los primeros principios sobre la salud y allí se delinearon  postulados que podemos reconocer como de medicina. Estaba todo conectado con los dioses que proporcionaban y ejecutaban lo que los humanos no podíamos hacer. En la cúpula celeste o en las entrañas de Gea estaban las respuestas de nuestros enigmas.
Tendrían que pasar muchos siglos de prehistoria para encontrarnos con los saberes médicos incipientes de Babilonia y Egipto.
Desde esos remotos tiempos hasta el siglo 17 la medicina estuvo confinada a un ejercicio que juntaba en gran medida aspectos mágicos, metafísicos y entre ellos revueltos algunos descubrimientos de drogas encontradas en la naturaleza como la quina y los digitalicos y procedimientos quirúrgicos elementales que se hacían sin anestesia, con sangrados masivos y sin tener idea de porque se infectaban las heridas operatorias.
La ciencia vendría a darle la mano al arte de curar desde el descubrimiento de los microbios en el siglo XVII, aparecerían con Janner las vacunas y ya en el siglo XVIII estaba establecida una Medicina Preventiva y Social, y una cirugía posibles aunque con altas mortalidades y dolores.
La medicina hacia 1800 estaba llena de compasión y consideraciones al paciente pero carecía de tecnologías expeditas para que fuera exitosa. El medico era un compañero ideal para el paciente a quien consolaba y acompañaba hasta su muerte.
Con la mecánica de Newton como principio científico el arte y ciencia Hipocrática se tecnificaron en los siglos XIX y XX mirando al ser humano como una máquina que necesitaba ser reparada en cada uno de sus elementos u órganos. Cada ser tenia bazo, hígado, cerebro, extremidades, corazón, y pulmones y en nuestras clases de la facultad de medicina nos enseñaron a curarlos con bastante éxito como puede apreciarse con las notable bajas en mortalidad y morbilidad que se han logrado en el siglo XX.
Pero solo ahora con la genética y su genoma, con la epigenetica,  con la física cuántica y sus incertidumbres, con la química organica integrada a la regulación del organismo y a los mecanismos celulares, se empieza a ver claro que hay que enseñarle a los médicos biología y evolución y funcionamiento de sistemas complejos, como la vida lo es, para que puedan adscribir la salud y la enfermedad a miradas holísticas en donde la suma de las partes del cuerpo humano, incluida su mente y conciencia, no se equiparen al todo, que es más que ellas porque es un sistema complejo que se inscribe en lo viviente que aun no ha podido definirse en una forma perfecta.
El siglo 21 verá  esa integración entre múltiples ciencias nuevas  y los valores humanos indispensables para que nazca un nuevo currículo médico que satisfaga a la tecnología, a la ciencia y al nuevo humanismo en donde caben todas las civilizaciones receptivas.


martes, 2 de junio de 2015

Individualidad, comunidad y creatividad

Los seres humanos  somos la especie viviente con mayor capacidad de creatividad y esta se debe al choque dialectico permanente entre nuestro afán de individualismo y nuestra necesidad de agruparnos y ser sociales para poder sobrevivir.
Ambos componentes que se entrecruzan y dialogan son indispensables para una adultez eficaz, productiva eficiente que nos dé momentos de satisfacción y felicidad.
El individualismo se deriva en gran parte de nuestra animalidad y busca mantenernos bien ocupándose de procurarnos placeres que compartimos con las otras especies en cuanto a supervivencia placentera, procreación sin traumas y placidez hasta donde podamos. Está  en un gran porcentaje ligado a la biología aunque en las personas es muy difícil trazar límites entre lo vital biológico y lo vivo gracias a la aparición de las diferentes culturas humanas.
Pero hace tres millones de años nuestros antepasados tenían cerebros que pesaban 400 gramos como se comprobó en Lucy uno de los pre homínidos más estudiados entre los que precedieron al Homo Sapiens.
Hace unos sesenta mil años nos muestra la prehistoria que apareció un hombre que raciocinaba y usaba símbolos y tenía un  protolenguaje. Desde esos primeros momentos culturales se necesitó la comunicación social y los individuos se agruparon en manadas, clanes, tribus y grupos.
Hace diez mil años con la domesticación de animales y la construcción  de aldeas empezaron a aparecer diferentes culturas, idiomas y el pensamiento intuitivo, imperante sin restricciones aprendió a someterse de vez en cuando al pensamiento racional que regulaba las conductas entre los individuos. Entre los dos tipos de pensar  los lazos fuertes de unión eran establecidos por  mitos y por ritos.
De ese confrontar permanente lo individual con lo colectivo es que poco a poco se han decantado las ciencias actuales mezcladas con las sabidurías míticas milenarias.
La solución salomónica que nos de paz y prosperidad siempre estará en la mitad de esos dos caminos. Si somos demasiado individualistas y perdemos el altruismo de las visiones grupales solo podremos vivir en una lucha permanente los unos con los otros como lo hacen la mayoría de los animales. Si somos demasiado grupales y nos olvidamos de las individualidades estaremos llevando a las comunidades a paraísos falsos como no lo han demostrado tantos ¨Ismos¨
Por eso y hasta que no se demuestre científicamente otra cosa la respuesta para una convivencia feliz siempre estará en la democracia verdadera con sentido social  a la cual y gracias a los medios de comunicación cada día la humanidad está más cerca de lograrla.
¡Esa quimera se lograra el dia en que humanidades y ciencia naturales hablen el mismo idioma y persigan los mismos objetivos!

Humberto Rey Vargas      

domingo, 3 de mayo de 2015

Gersain Rojas profesor de ortopedia y vida

Cuando se habla de biología se mueren los animales en medio de la lucha por la vida y la sobrevivencia. Esas muertes tienen algo de epopeya como las que nos enseñaron en libros las conquistas de reinos desconocidos o las triunfantes o derrotadas revoluciones ideológicas humanas.
Pero si la indeseable, pero siempre acompañante, guadaña existencial revolotea por nuestro vecindario afectivo con su  mirada llena de enfermedad, disolución, dolor  y nada los sentidos se fruncen y estremecen ante la negada muerte, que todos en una u otra forma vivimos esquivando, pero que a veces nos  toca en forma dolorosa las fibras del afecto, del cariño y del amor humanos.
Nacemos para morir sin conocer si hay hados o solo azar en todas esas vivencias que llamamos existencia  llenas de bellezas con sus tintes de amargura, de placer y solidaridad humana.
Las cartas a jugar en el juego vital se reparten poco a poco desde el barajar genómico prenatal amoroso, hasta ese momento en que volvemos a jugar en el reino de la muerte mezclando los mundos de lo vivencial lleno de movimiento y gracia con el eterno silencio de los eones que nos han precedido y nos acompañaran en nuestra infinitud que interrumpe nuestra temporalidad breve pero llena de emociones, vivencias y detalles.
La vida que para muchos se reduce a sobrevivir, reproducirse y alimentarse en mi amigo, vecino y familiar se acrecentó hasta el punto que hoy sentimos, con inmensa nostalgia, su ausencia.
Las dimensiones de una persona  y su valor ante los otros la estructuran y conforman la responsabilidad social que se tenga con lo que nos rodean,  como hijos, padres, familia, ciudadanos, como seres humanos, siempre algo confundidos,  que al final construimos nuestra red en donde aprendemos a reír y a llorar abrazados como hombres   sociales y pensantes.
Por eso si el paso existencial está marcado con la ayuda y prestación de servicios a la comunidad que nos rodea al final nadie podrá desconocer que se lograron objetivos que nos dejan marcas indelebles, aunque a veces en nuestra impotencia humana solo podamos reconocer las excelencias logradas con lágrimas y gemidos lastimeros.
Las rosas en las tumbas nos muestran su belleza y nuestra labilidad vital. Los hijos y los nietos y familia son el testimonio con sus actuaciones y formaciones de que logramos parte del cometido vivencial al desgranar el generoso árbol fruto de nuestras semillas con el acontecer cultural necesario para humanizarnos, llenarnos de amor y dignidad por la existencia y sus responsabilidades históricas y personales.
Hoy lo digo con nostalgia y algunas lágrimas que  mi barco navegante errante no hubiera tenido su bamboleo rítmico si no lo hubiera compartido con este viajero que me lleno de sensibilidades positivas la mente y la conciencia. Aprendí en sus terrenos a domeñar mis idealismos con sus prácticas y a conocer que el dinero tiene su valor si se junta con la responsabilidad comunitaria y profesional.
En su consulta ortopédica primero estaban el dolor y el buen manejo de los pacientes y solo después se pensaba en la remuneración por un trabajo. Cuando esta no era posible el humanista le decía al financiero que callara y en silencio se repartían sanaciones sin hablar de ganancias.
Sus alumnos recuerdan que hacia malabares para enseñarles trucos de esos huesos homínidos  tan importantes para evitar que nuestros esqueletos nos impidan arrastrarnos sin posiciones vitales y sin estructuras sólidas. Él sabía que los hombres caminamos erguidos con la mirada al frente y no necesitamos cual gusanos reptar en el camino pero eso solo es posible con la permanente colaboración y solidaridad humana.
Para comprar la aceptación social se pueden usar dos caminos el de solo  dinero que no necesita de la historia para hacer sus transacciones y el de la dignidad humana y el respeto a los otros que necesita de los recuentos  que avalen  los acontecimientos y cualidades personales presentes. Mi amigo  escogió la  segundo vía para mostrarse a pesar de que las cifras monetarias nunca fueron uno de sus problemas y eso se llama riqueza del espíritu que es  más poderosa que la de las monedas rutilantes.
Su  vida ejemplar en muchas acepciones ha sabido dar frutos generosos para su núcleo familiar íntimo y para la sociedad del Valle y de Cali. Su profesionalismo deja semillas de humanismo en las tecnologías quirúrgicas que enseño y ejecutó con facilidad y sensibilidad. Su descendencia demostrará  que sus cosechas germinaron para embellecer y enriquecer el caudal de la vida cotidiana y sus emociones.
Pero siento un chasquido interior  de fractura del ánimo cuando noto que a pesar de todo lo que le digo y quiero el cada vez se envuelve en sus mantos biológicos de enfermedad  para llevar ese velo sutil ineluctable que hace que mis sentidos no lo capten.
Todos vamos hacia la inmovilidad infinita  Doctor Gersa pero mientras  vivamos  su recuerdo será imperecedero en la  memoria y los eucaliptos de sus fincas  dispersarán entre sus brisas los aromas agradables de sus sueños cumplidos y las risas llenas de triunfos de sus descendientes.